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19/6/12

Podría escribirte mil versos de amor, cien canciones adorándote, hacerte doscientos desayunos, y llevarte diecinueve veces a ver una puesta de Sol. Pero prefiero, egoístamente, dejarte para mí, y ese tiempo convertirlo en infinitos recuerdos, contigo, para mi memoria, para dentro de muchos años decir 'Él me salvó. Me dio motivos y me hizo ver que con él podía llegar a tocar el cielo. Me bajó catorce estrellas y con cada una pedimos un deseo. Muchas veces coincidimos, nos queríamos. Me quería. Y fue infinito ese amor, no se acabó jamás. Se esforzó por mí, de verdad. Hizo muchas cosas que no fueron tan agradables para él, y me vio sonreír. ¿Sabes? Ese amor fue el amor más puro jamás existido. No creíamos en milagros hasta que nos volvimos a cruzar', mientras se lo explico a alguien, y tú me miras, me sonríes y me regalas tu mirada, otro día más. 
Da miedo darte cuenta de que, por muchas personas que conozcas, sólo a una le has dado completamente todo, sólo una es tan importante que duele, sólo una es totalmente indispensable y sólo una tiene todas las maneras y todo el poder para destruirte 

Hoy, no sé cuánto hace exactamente, ni tú, ni yo, y nunca lo sabremos, por esta locura nuestra de querernos sin importar en qué día vivimos. Pero hoy, hoy se acaba este mes. Este maravilloso mes en el que he estado contigo cada día, como el anterior, y como el siguiente.

Qué bien se nos da olvidar momentos agradables con alguien especial, y qué duro se nos hace olvidar momentos amargos.
Qué rápido se olvida una persona de instantáneas que toma tu cerebro de situaciones espectaculares, de personas increíbles y por las que, durante un tiempo, jugaste con fuego y pondrías la mano en él. Gente que de verdad te acaba marcando, sea para bien o sea para mal, lo hacen, pero si en algún momento te hacen daño o ya no se comportan igual, buscas mierda que echarle encima para ponerte una escusa y no luchar, no luchar por alguien que vale. Porque eso os cuesta, y parece que más que nada, luchar, arrastraros.. Y digo 'os' porque yo, visto está, me arrastraré y lucharé por todo aquel que demuestre algo, lo más mínimo que me diga que no me rinda.
Pero, ¿y si se acaba de verdad? Pues si se acaba de verdad, los buenos ratos se esfumarán y sólo te acordarás de los disgustos. Las reconciliaciones tan dulces y tan hermosas se harán duras y dolerán. Pero seremos masocas por enésima vez y no nos acordaremos de lo bueno, de lo que nos deberíamos llevar. 
Aquí va algo. Hay muchos tipos de personas. Personas que vienen y van, personas que caminan contigo durante un corto tiempo pero que llegan en el momento preciso, personas que sólo pasean por tu vida y que sólo serán eso, personas. Personas que de repente un día aparecerán así por la cara y se quedarán sus huellas de zapatos marcadas para siempre, personas que están desde siempre pero un buen día se marchan y el viento se encarga de que no vuelvan. Personas que están ahí a pesar de lo que sea, ya sea distancia, obstáculos, lo que sea. Personas que no llegan a marcarte de verdad, pero sí te enseñan mucho... Hay muchos tipos de personas. Tú quédate con las que, si te caes, intenten levantarte, y si no lo consiguen, se tumben contigo 

tq

Podría haber perdido la esperanza hace mucho tiempo, pero no fue así. Supongo que había algo en mí que me decía, sigue ahí, inténtalo, lo vas a conseguir, venga, no te canses; pero yo no sabía escucharla. Yo sólo me derrumbaba cada día más y estaba cada vez más hundida en el subsuelo. Ha sido el tiempo más largo y más duro de mi vida. Hubo gente que me faltó, pero hubo otra que estuvo ahí y me hizo comprender. Gente sin la que ahora... no podría ser nadie. Gente que puede incluso a hacer más falta que otras que están desde el principio.
Me veía como a años luz de él, de todo lo que él implica.. Veía un muro, como el de Berlín, entre su amor y yo. 
Pero un día de repente, así porque así, sin imaginarlo, sin esperarlo... sucede. Sucede que se acorta los años luz a centímetros, sucede que todo cambia, que todo se da la vuelta. El muro de Berlín se derribó. Y entonces te acuerdas de todas y cada una de las palabras de la gente que de verdad supo ayudarte, sí, de esa gente. Esa gente que, a pesar de decirte que olvidases el tema, de verdad te ayudó a intentar terminar con todo. Pues bien. Ese día, ése, en el que todo cambia, les das las gracias, aunque te sepa a poco. 
Y viene él, ahora sí con todo lo que él implica y con todo lo que él supone y te hace estar en las nubes y olvidar todo lo que has pasado acordándote únicamente de éso, los de verdad. 
Te llenas de amor, de amistad, de vida y de ganas de vivirla, de alegría.. De todo. 
Porque después de todo, aprendí que la imposibilidad no existe, somos las personas las que no queremos ver 

Te mira desde su interior, como queriéndote guardar dentro suyo para que sólo te quiera él. Te abraza y te hace sentir el centro del mundo, de su mundo, su vida. Te besa como si se fuese a acabar todo al segundo siguiente. Y me rondan en la cabeza las preguntas de si te hicieron a mi medida, si te crearon para mí. ¿Por qué de repente todo lo que necesito eres tú?

Déjame acostumbrarme a esto. A tus besos, a tus caricias, a tus mil te quiero, a tu risa, a tu pelo, a tu olor, a tenerte, a quererte, a que me quieras, a que me busques, a que me encuentres, a tus abrazos, a las noches, a las vueltas a casa, a los paseos, a las tardes, a las chorradas, a tus ojos, a tu boca, a tu sabor, a tus uñas. Porque todo esto es demasiado maravilloso e increíble como para asimilarlo en dos meses. Y me da miedo, me da miedo porque empiezo a creer que de verdad me quieres, y que de verdad lo sientes. Pero ¿sabes?, lo hice un par de veces, sin razones y sin motivos, y esta vez que sí que tengo motivos, más que nunca quizá, ten por seguro que lo haré. 
Eres demasiado valioso como para perderte, y puede que tenga miedo a perder, pero más miedo tengo a no saber que ocurrirá, a no intentarlo.