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7/6/12

si hace frío te caliento con una sopa de amapolas

Me conformo con saber que, de algún modo, te acordarás siempre de mí. Quizás no me recuerdes como yo te recordaré a ti, como el primer amor, el de verdad, el que duele; como el primer desengaño, la primera vez que te rompen el corazón de verdad. Pero me recordarás por las cosas que nos pasan a diario, por las peleas y por la tensión que hay siempre, por el deseo y por las ganas que nos tenemos a todas horas. Por los llantos y por las heridas, porque nos hemos querido. Ah, también me recordarás por la semana de Londres. Jamás me olvidarás, de una manera u otra. Ya con nadie más volverás a tener los típicos fallos de principiantes, esos fallos que hacen todo más fácil y más natural, como nos gusta. Esos fallos ocurren una vez, o dos, y no se repiten más, y son míos. 
Y me recordarás, por tu primer beso y por muchas de tus primeras veces...
Intentas aferrarte a la última oportunidad, a la última esperanza, a la última ilusión. Eso, o quedarte en un rincón sin corazón, mintiéndote y argumentando que tú tuviste la culpa, te torturas pidiéndote un porqué a ti misma, aunque en el fondo de la poca cordura que te queda sabes que el porqué sólo lo sabe él. El porqué de que se acabaran los besos, las caricias, las cosas bonitas y tus bonitos detalles. El porqué de las miles de preguntas y rayadas que desde ese día rondan por tu cabeza.
La gente te pregunta qué es lo que te pasa y si ya se acabó, y tú aún sintiendo que te estás volviendo loca del dolor, niegas que él siga siendo el único, dices que ya no está en tu cabeza y que sigues adelante,.
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Tattoo your name across my heart, so it will remain not even death can make us part. What kind of dream is this?

Que me queda decir... A la próxima que venga, a la próxima que le regales una sonrisa a posta.

A ella, disfrútalo cada segundo, no hay persona más adorable. Déjale que te cuente cosas y habla con él, pero disfruta de momentos a solas y en silencio. Agárrale de la mano si estás más cómoda que por la cintura, yo lo hacía, pero no te separes de él. Vuelvo a repetir, disfruta de él, de sus ojos y hasta de su pestañeo. ¿Un consejo? No te acostumbres a tenerlo. Trátalo siempre como si fuese el primer día, que no se canse nunca de la monotonía, dále un toque cuando él te los de, mándale mensajes antes de ir a dormir y abre conversación con cualquier cosa. Bésale, mucho, quiero decir. Yo me arrepiento de haber desaprovechado oportunidades; y no malgastes el tiempo con peleas tontas. Gástale bromas y, cuando se mosquee, hazle la pelota y dile un par de veces guapo. Cuando te diga algo bonito, quédate callada y míralo a los ojos. Eso le gusta y lo pone colorado. No te voy a decir dónde tiene cosquillas, lo descubrirás con el tiempo, de momento sólo él y yo lo sabemos... Observa cómo anda, cómo se mueve y hasta cómo sube los escalones. Cómo juega a la play o cómo teclea en el ordenador. Escucha canciones con él, y apréndete la letra de las que te dedique, así la podréis cantar juntos. Revuélvele el pelo y de vez en cuando dile que lo quieres, no mucho, que no se acostumbre a oirlo no vaya a ser que se canse. Si eres como yo, te gustará hasta el olor de su desodorante, hasta que te aplaste, hasta que te despeine y hasta que te tiente. Si jugáis a ver quién es el primero que besa, ya que no podrás ganar, tarde en perder. 
Pero me vuelvo a repetir. Disfrútalo todos los días y gástalo tú que puedes porque el te deja. 
Que sea impuntual, desordenado, patoso. Que tenga días buenos y días mejores, y que de vez en cuando tenga un día perezoso en el que tenga que tirar de él. Que, si llega tarde, coja lo primero que tenga a mano y que aún así sea el más guapo. Que me invite a chuches, y a batidos, y al cine. Y que el día de mi cumpleaños me cante cumpleaños feliz. Que se acuerde de días que son importantes para mí, y que me recuerde que lo son. Que me deje pasar a mí primero, y que cuando hablemos por teléfono sea él siempre el último en colgar. Que tenga cien sonrisas para regalarme, y que me saque otras cien a mí. Puede ser adorable, abrazable, besable y todos los adjetivos como esos, como un osito de peluche. Que sigan existiendo cosas que sólo él y yo entendemos, y que la gente se quede sorprendida de lo bien que estamos juntos. Que me de un toque antes de dormir, y que se deje acariciar. 
Si no se puede, que siga como está. 
Que sigan existiendo esas cosas de nosotros, y que me sonría siempre siempre que me ve. Que de media vuelta y vuelva a recorrer el pasillo para acompañarme a clase, y que interrumpa a la fila para hacerme su levantamiento de cejas. Que siga siendo el mejor con los demás, que lo de todo y que aún dé más. Y que me siga haciendo reir.

Lo que no te dirán es que contigo aprendí a volar. No a vivir por vivir'

tq

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Nacer, crecer, y con ello aprender. Crecer, aprender, y con ello madurar. Aprender, madurar, y con ello hacerse consciente de lo que es de verdad o no... Aprende a valorar lo que se tiene. A disfrutarlo mientras lo poseemos. Intentar arrancarle hasta el último momento alegre. A valorar a tus amigos. Saber lo que te da cada uno, lo que ganas con cada uno de ellos y lo que pierdes. Lo que tienes con ellos y lo que nunca tendrás.


29/1/12

Vale. Está bien. Te miraré como si tu vida fuera una bola de cristal. Miraré todos los días, pero jamás entraré. Conseguirás olvidar todo, pero yo no. Yo me sentiré nada cada vez que vea cómo eres capaz de ser feliz y de volver a comenzar mientras yo no puedo dejar de observarte. Vale. Está bien. Desapareceré.
No literalmente, porque no puedo, ya me gustaría.