Me conformo con saber que, de algún modo, te acordarás siempre de mí. Quizás no me recuerdes como yo te recordaré a ti, como el primer amor, el de verdad, el que duele; como el primer desengaño, la primera vez que te rompen el corazón de verdad. Pero me recordarás por las cosas que nos pasan a diario, por las peleas y por la tensión que hay siempre, por el deseo y por las ganas que nos tenemos a todas horas. Por los llantos y por las heridas, porque nos hemos querido. Ah, también me recordarás por la semana de Londres. Jamás me olvidarás, de una manera u otra. Ya con nadie más volverás a tener los típicos fallos de principiantes, esos fallos que hacen todo más fácil y más natural, como nos gusta. Esos fallos ocurren una vez, o dos, y no se repiten más, y son míos.
Y me recordarás, por tu primer beso y por muchas de tus primeras veces...

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