Intentas aferrarte a la última oportunidad, a la última esperanza, a la última ilusión. Eso, o quedarte en un rincón sin corazón, mintiéndote y argumentando que tú tuviste la culpa, te torturas pidiéndote un porqué a ti misma, aunque en el fondo de la poca cordura que te queda sabes que el porqué sólo lo sabe él. El porqué de que se acabaran los besos, las caricias, las cosas bonitas y tus bonitos detalles. El porqué de las miles de preguntas y rayadas que desde ese día rondan por tu cabeza.
La gente te pregunta qué es lo que te pasa y si ya se acabó, y tú aún sintiendo que te estás volviendo loca del dolor, niegas que él siga siendo el único, dices que ya no está en tu cabeza y que sigues adelante,.
La gente te pregunta qué es lo que te pasa y si ya se acabó, y tú aún sintiendo que te estás volviendo loca del dolor, niegas que él siga siendo el único, dices que ya no está en tu cabeza y que sigues adelante,.
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