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11/12/11

¿Y si estamos aquí para improvisar? Porque la vida es como una película sin guión, o como un reality show sin ningún objetivo. ¿Y si estamos programados para equivocarnos? Porque, al fin y al cabo, de eso se trata, de buscar soluciones a nuestros problemas para poder seguir viviendo y poder seguir encontrando soluciones..
-Vamos, mírame a los ojos.
+Me da vergüenza.
-Desconfias.
+Sí, pero no de ti. Desconfío de mi misma. De la reacción que pueda tener al verlos

Es la mañana, la tarde y la noche. Las horas, los minutos y los segundos. Es frío y es caliente. Adorable y odioso. Es dulce y salado. Es rayo y es brisa. Es calma y es tormenta. Bueno y malo. Es el blanco y el negro, y no, no existe el gris. Cómo decirlo... Es él
Es esa clase de persona que te hace sentir de mil maneras. 
Es como la reacción de la lava con el agua fría. 
Como cuando echas fanta caliente en un vaso.
O como cuando muerdes un helado.
Como el mayor dolor de cabeza.
Te hace sentir bien, y al segundo sientes que se te cae el mundo encima.
Puede hacerte ser feliz con una caricia, pero pensar al mismo tiempo que ya no lo tienes, que no es para tí, que esas caricias son las mismas que le da a cualquier amigo suyo, y lo peor, recuerdas las caricias que te daba a tí y que ahora muy probablemente le esté dando a otra.
Es de esas personas que dejan un rastro de olor allá por donde pisan, y yo, yo soy la tonta que se cruza en medio de uno de esos caminos y siente unas ganas horribles de seguirlas como un perro

Lo único

Corre, rápido, veloz. A toda velocidad. Huye, quiere huir. Y corre, durante segundos, que se convierten en minutos, pero sigue corriendo. Siente la adrenalina por sus venas, en su cerebro. Siente que el corazón quiere escapar de su pecho. Quiere escapar, dejar atrás todo. Y corre, porque así no piensa, no sufre, no se hunde. Quiere olvidar todo, cualquier cosa que le recuerde a malos momentos, malos tiempos. No quiere que le brillen los ojos cada vez que lo ve. No quiere seguir sufriendo. No quiere seguir en una montaña rusa. 
Se para. Deja de correr, su corazón comienza a bombear sangre como un loco. Siente que los pulmones se hacen pequeños y después se inflan. Se para, y ahora sí. Piensa en que si huye, también deja a sus amigos, a esas personas que tanto quiere. Deja a muchas personas atrás, porque la verdad es que tiene muchos amigos. Aunque se sienta sola a veces, sabe que tiene a mucha gente con ella que no la dejarán sola. Y, por ellos, para. Porque prefiere que el mundo se le venga encima, a no volver a ver sus caras
He reventado. Me he tirado un buen rato pensando en tí, mirando hacia el infinito en dirección a la pantalla del ordenador. Obviando el martillo mecánico de la calle, sin escuchar el claxon de los coches, apartando el ruido de la cocina de mi casa. Pensando en ti, en el porqué, el cómo, el cuándo y el dónde. Recordando muchos estribillos, muchas notas musicales, muchos ritmos. Recordando números, letras, puntos... Y todo, todo absolutamente todo lo que he recordado, te implica a tí.

Missing someone

Echo de menos el vapor del té, verte tomarlo, tu cara de asco con los bollos de pasas, tú abrigandote, tú riendo, tú colorado, tú abrazándome, tú besándome, tú acariciándome, tú andando, tú abrochándote la chaqueta, tú colocándome bien la bufanda, tú cogiéndome de la mano, tú abrazándome por atrás, tus ojos con el reflejo del sol. Echo de menos verte dormir sobre mí, o verte dormir sobre mi cama, o verte mirar por la ventana del autobús, o del avión; llamando a mi porterillo, tus mensajes, tus privados, tu voz por el teléfono, tus susurros, tus suspiros, tu respiración. Y creo que también te echo de menos a tí