Es esa clase de persona que te hace sentir de mil maneras.
Es como la reacción de la lava con el agua fría.
Como cuando echas fanta caliente en un vaso.
O como cuando muerdes un helado.
Como el mayor dolor de cabeza.
Te hace sentir bien, y al segundo sientes que se te cae el mundo encima.
Puede hacerte ser feliz con una caricia, pero pensar al mismo tiempo que ya no lo tienes, que no es para tí, que esas caricias son las mismas que le da a cualquier amigo suyo, y lo peor, recuerdas las caricias que te daba a tí y que ahora muy probablemente le esté dando a otra.
Es de esas personas que dejan un rastro de olor allá por donde pisan, y yo, yo soy la tonta que se cruza en medio de uno de esos caminos y siente unas ganas horribles de seguirlas como un perro

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