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15/8/12

te quiero mi vida


¿Cuántos años podrían llevar ya levantándose cada mañana juntos?
Muchos. Y él seguía despertándose antes que ella, y siempre siempre se quedaba mirándola hasta que ella abría los ojos y le sonreía. Procuraba disfrutar de ella cada milésima de segundo, aunque estuviesen separados. Le gustaba que lo primero que hiciese al despertar fuese descubrir su olor por toda la cama, entre las sábanas, escondido bajo la almohada. Le gustaba verla dormir, porque sabía Dios qué se le pasaba por la mente en ese momento. Era alucinante. Ella era alucinante. Le gustaba verla bostezar mientras se frotaba los ojos y que luego los labios se le quedasen secos y pálidos, y que cuando empezaba a sonreír comenzaban a recobrar su color rosado. Era una sonrisa espectacular. Él dudó desde la primera mañana que hubiese otra persona en el mundo capaz de sonreír tanto recién levantado.
Desde el primer momento en que se miraban al despertar, sabían perfectamente cuánto valía lo que tenían delante. Jamás desperdiciaron un minuto de su vida. Sabían que en el preciso instante en el que se perdiesen, perderían sus razones, sus motivos y sus ganas de vivir

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