-Tía, déjalo. Lo hecho, hecho está. Y más siendo tu decisión. Enserio, olvídalo.
+Escucha... Sé que he sido estúpida. Una gilipollas. Y quizás al principio tuviéramos nuestras diferencias. Pero las cosas cambian. Y han cambiado, mucho. Y me alegro. Y lo haría mil y una veces más. Pero ha pasado de ser el engreído ese a ser ése engreído. Ha pasado de nada a prácticamente todo. Ha pasado de ser otro más a ser el único. ¿No ves que lo quiero?
-¿Y entonces que haces aquí? Lucha por lo que quieres cielo. Por lo que quieres. Por ser feliz. Y si eres feliz a su lado, lucha por él.
Corrí como jamás en mi vida lo había hecho. Corrí con todas mis fuerzas. Dejándome las piernas y los pulmones. Lo más rápido que podía. Pero corrí.
Empezó a llover. Y la lluvia me dió más fuerzas. Y corrí aún más rápido. Y llegué.
Saqué el móvil, y le mandé un sms para que saliera a la ventana. La luz se encendió y se abrió, y se abrió y salió. Y allí estaba, yo bajo la lluvia y él en su ventana. Como siempre. Hermoso.
-¿Qué haces?
+Quiero pedirte perdón...
Empezó a reir. Sentí que mi corazón se partía en miles y miles de trocitos.
+Lo siento, de verdad. Te quiero. Te quiero y más de lo que jamás quise a nadie. Te quiero y tampoco nadie lo cambiará. Porque esque es eso simplemente, que te quiero. Te quiero, te quiero y te quiero.
-¿Y como sé que no me vas a volver a hacer lo mismo?
+Porque vengo corriendo desde mi casa, son las tres de la mañana y está callendo la de Dios. Pero estoy aquí. Y creo que te he dicho lo más bonito que te he dicho nunca. Y... porque te quiero.

No hay comentarios:
Publicar un comentario