Nació en Sevilla en 1836 y murió en Madrid en 1870.
El romanticismo de Bécquer, delicado y sincero, hondo y sentimental, halla eco siempre en el alma.
XII
Porque son, niña, tus ojos
verdes como el mar, te quejas:
verdes los tienen las náyades,
verdes los tuvo Minerva,
y verdes son las pupilas
de las huris del Profeta
El verde es gala y ornato
del bosque en la primavera.
Entre sus siete colores,
brillante el iris lo ostenta.
Las esmeraldas son verdes,
verde el color del que espera,
y las ondas del Océano
y el laurel de los poetas.
XVII
Hoy la tierra y los cielos me sonríen;
hoy llega al fondo de mi alma el sol;
hoy la he visto..., la he visto y me ha mirado...
¡Hoy creo en Dios!
XXIII
Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso..., ¡yo no sé
qué te diera por un beso!
XXI
<<¿Qué es poesía?>>, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
<<¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.>>

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