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25/9/11

Sentir que no hay impedimentos. Que ya nada me amarra a lo terrenal. Sentir que soy libre, que puedo hacer lo que me de la gana. Que puedo saltar desde un puente al agua, o que puedo hacer con la tentación lo que me plazca. Sentir que ya no tengo porqué escuchar a la gente. Sentir que puedo oirles, pero sin tener la obligación de complacerles. Sentirme poderosa. Sentir que yo soy la única dueña de mí y de mis actos. Lo que es que las habladurías te entren por un oído y salgan por el otro. Que puedo volar si quiero. Sentir que es hora de explorar, de aprender, de vivir experiencias y de crecer. Sentir todo eso es lo más bonito que hay.

4/9/11

Intenta pensar bajito, que nadie te escuche. Procura que nadie sepa a qué nivel del subsuelo estás. Por las mañanas, cósete la sonrisa falsa y sécate los ojos. Intenta mantenerla hasta la noche al menos. Cuando estés con más personas finge que ers feliz, que todo te va bien, que no cambiarías nada y que no necesitas a nadie. Haz ved que tú sola puedes con todo. Haciendo todo esto, serás una oveja más del rebaño.

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He tenido mucho tiempo para pensar. Para pensar sobre todo en general. Eché un vistazo a este año, desde el verano pasado hasta hoy, y las cosas han cambiado mucho. Para bien o para mal, han cambiado. Y también hemos cambiado nosotros, con el paso del tiempo, hemos madurado, nos hemos dado cuenta de qué está bien y de qué está mal, aunque no siempre hagamos caso a eso. Nos hemos agenciado de nuestra propia conciencia, vamos aprendiendo cómo actuar después de cada error.



Pero pienso en mi situación. En menos de un año he cambiado muchísimo. He cambiado de grupo de gente, conservando eso sí a mis amigos de verdad; he cambiado físicamente, he cambiado también a la hora de sobrellevar ciertos temas; y, no es que haya cambiado mi forma de ser, pero para nada soy la misma niña que el año pasado. Esa inocencia se convirtió en agua a 40ºC, se evaporó. Quizá sigo siendo un poco ingenua, sigo esperando demasiado de la gente, sigo tropezando con la misma piedra, sigo emocionándome con pequeños detalles, sigo teniendo ilusiones que sé que no puedo lograr. Pero ya no pienso que todo es fácil, ya no creo que de mayor me casaré y compraré una casa, y tendré hijos, y una plantación de girasoles, ahora pienso que si tengo dinero me casaré, si tengo oportunidad de tenerlos y mantenerlos tendré hijos, viviré con suerte de alquiler en una casa en cualquier barrio de Sevilla, y quizás tenga una maceta en la ventana con un girasol; ahora ya no pienso que haya gente que tenga más oportunidades que otras en el momento de encontrar pareja, porque creo que todo el mundo que merece una la encontrará, sea gordo, flaco, bajo, alto, con gafas o sin ellas...


También he estado pensando sobre lo que pienso ahora del amor. Antes pensaba que cuando encontrara al mío me correspondería y sería 'feliz'. Ahora la palabra 'feliz' huye de mi mente cuando pienso en él. Creo que es algo complicado, complejo, doloroso y dañino. Para mí lo está siendo mucho. Creo que te impide ver lo que tu memoria no quiere aceptar, te impide empezar de nuevo. Hace que te hagas muchas ilusiones y sueños para después tirarlos todos por la borda. Creo que en mi caso ha sido una mierda, y continúa siéndolo.


Sobre mis amigos pensé que he perdido a personas especiales, mucho, y que a algunos los recuperé y a otros no. Pero la gente que está conmigo de verdad cada día, a esa gente la quiero más conforme en secundero de mi reloj avanza una posición.






Pero a parte de todo eso, también he pensado que conforme ese secundero avanza, me queda menos tiempo, y quiero disfrutarlo al máximo, cada milésima quiero vivirla al tope, desbordarme de sentimientos y experiencias, y sentir la vida de verdad. No quiero temerle a la muerte, y quiero poder decirle cuando se me presente dentro de muchos años 'Adelante, llévame, he vivido lo suficiente como para saber que me voy llena de recuerdos, de amigos y de momentos. He vivido todo lo que podía vivir'


Y por eso me he planteado dejar los problemas a un lado de la lista de 'Cosas en las que pensar'


at the begining

Te he vuelto a ver después de 16 días, y me siento exactamente como al principio. Aún siento lo que siento en el pecho al verte, y aún se me nubla la mente cuando te escucho hablar. Hoy las piernas me han temblado al abrazarte después de tanto tiempo, hoy me he acordado de todo lo que hemos hecho juntos, de lo que hemos vivido y de todas y cada una de las palabras, pero también he recordado que ya no te tengo, que ya no me quieres y que yo te sigo queriendo como el primer día. Como aquella vez que me mandaste aquel mensaje con el 'te quiero' en letra mayúscula, sobresaliendo en todo el sms. O como me enviaste el 'te amo' en fin de año, esa noche aún no estaba con vosotros, pero cuando vi el mensaje salí de casa de mi tía y fui a la fiesta porque te quería ver. Y los días que vinieron después de ese pasandolos en tu casa, la mañana, la tarde, y la mañana, y la otra tarde... Esos días que los pasábamos besándonos y abrazándonos en tu cama, o jugando al Call of duty, no sabes como los echo de menos. Echo de menos enredar mis dedos en tu pelo, o mirarte a los ojos, o darte un beso en la punta de la nariz, o que me acariciaras la mejilla, o que me dieras mordiscos en el moflete... Los echo de menos. Te echo de menos conmigo..
Creo que ha sido mi subconsciente el que hoy ha corrido a sentarse a esa mesa, a ese último hueco... al lado tuya.


Un sueño, como cada uno desde hace mucho tiempo, contigo

Como sentirme en una nube. Porque siento que a tu lado podría llegar lejos, muy lejos. ¡Qué digo llegar! ¡Contigo se puede volar! Y quiero volar contigo. Quiero llegar volando hasta la Luna, contigo. Y a mitad de camino, parar en una nube a tumbarnos para echar una siesta. Con tu brazo bajo mi cuello, mi mano sobre tu vientre y mi pierna entrelazada en la tuya. Viendote dormir, y riendo al verte abrir de vez en cuando los ojos porque te das cuenta de que te estoy mirando, y tus mejillas se ponen coloradas, pero aún así vuelves a cerrar los ojos y yo te doy un beso en el hombro. Quiero sentir en mi mano las vibraciones de los latidos de tu corazón. Quiero escuchar como respiras mientras duermes, y querría comprobar si sueñas conmigo. Así, abrazada a tí. Tuya. Aunque, estando así, creo que lo de ir a la Luna me daría un poco igual.







Juro que sentía tu respiración dentro mío.

Hoy he soñado que venías a buscarme a mi casa sin avisarme, como aquella vez que me mandaste el sms para quedar cinco minutos antes de presentarte; venías a buscarme y me decías 'coge el bikini', y nos íbamos todos a la playa, pero tú y yo íbamos agarrados de la mano, siempre, como aquellos interminables paseos por Londres que se me hacían cortos; llegábamos a la playa y nos bañábamos, y yo podía saborear tus labios, salados por culpa del mar, pero deliciosos, como siempre. Después, mientras atardecía hicimos una hoguera, en la arena, y yo me senté entre tus piernas. Me abrazabas fuerte, y yo te sentía conmigo, como si fuera a ser para siempre, y empezaste a cantarme una canción que no recuerdo cual era, pero sé que decía algo como <>, yo cerraba los ojos y me dejaba llevar. Me sentía llena, complementada, como si nada más me hiciera falta en este mundo. Sentía tus labios en mi cuello y la piel de gallina, y te amaba. En el sueño te amaba, y sentía que tú también me amabas a mí. En ese momento me desperté, y recordé el sueño. Mis ojos empezaron a llorar, creo que a mi corazón ya no le quedan fuerzas para seguir haciéndolo, y ese maldito nudo volvió a mi garganta y prácticamente me dejaba sin voz. Pero entonces recordé aquel momento, en Londres también, cuando íbamos agarrados de la mano, y te regalé la chapita de JD. Creo que ese momento se grabó a fuego en mi mente, ese momento en el que me dijiste: Ana, te quiero más que a nadie.



Recordé esa frase y creo que hoy, ha sido la idea de que alguna vez me quisiste la que ha hecho que me levante de la cama y siga luchando, un día más


9/8/11

Quiero una casa en medio del campo, tener una plantación de girasoles justo al lado y levantarme por las mañanas y que el sol me de en la frente. Me gustaría pasar las tardes entre los girasoles leyendo, o haciendo fotos, o simplemente disfrutando de aquello. Quisiera tener dinero en el banco, poder vivir cómodamente. Querría poder compartir todo eso con alguien especial, alguien que me llene, que me complemente, que sepa como tratarme, pero sobre todo que me quiera, que me valore, que se de cuenta de cómo soy y que sea eso lo que le guste de mí. Que no me quiera por mi dinero, ni por mi casa, ni por mi plantación de girasoles. Que me quiera porque me gusta levantarme por las mañanas y quedarme un buen rato tirada en la cama, que me quiera porque me gusten los girasoles y no las rosas, que me quiera porque sueño despierta, y porque me río todo el tiempo, con cualquier cosa. Que me quiera con mi acento cuando vengo de Cádiz, y con mis mil tonterías.



También quiero tener una nevera con mil imanes, cada uno de un viaje que haya hecho y haya disfrutado. Me gustaría tener una estantería con álbumes de fotos, de esos viajes y de mis amigos, de mis tardes entre girasoles, y de la playa, del bosque, y de mi casa, de mi familia, y de todo aquello que significara algo para mí. Quiero poder tener a mis amigos cerca de mí siempre. Me gustaría hablar horas y horas por teléfono sin que nadie me dijera ''Ana, cuelga ya''.


Me gustaría que pasara una semana entera sin niguna pelea, sin problemas, sin escuchar gritos. Me gustaría tener lejos el ruido de la ciudad y todo el humo.


Mientras tanto, me conformo con vivir donde vivo, con quien vivo y con los amigos que tengo. Me conformo sin tener un campo de girasoles, pero tengo un parque gigantesco a cinco minutos de casa. Me conformo con hacerle fotos a mis amigos y a mi hermano, y colgarlas en mi habitación. No me hace falta hablar horas y horas por teléfono, porque puedo ir a casa de mis amigas cuando quiera, porque viven realmente cerca. De momento no me hace falta nadie que me quiera y que me valore, para eso estoy yo, aunque muchas veces no lo haga.


Ahora mismo me conformo con lo que tengo, no me hace falta nada más. Mis amigos y mi familia.