Cuántas veces me he acostado pensando si en ese momento estaría pensando en mí. Cuántas veces en el camino de vuelta he deseado que me estuviera siguiendo, escondido. Cuántas veces me he preguntado si recuerda fechas, momentos, lugares. Cuántas veces me he preguntado si se acordaría de todo lo que ha hecho conmigo, si notaba lo mismo que yo en cada caricia, en cada beso... Cuántas veces me he preguntado si se daba cuenta de que me temblaban las piernas. Cuántas veces me he preguntado si cuando escucha las canciones que él me dijo se acuerda de mí y sonríe, si se acuerda de mí cada vez que pasa por ese banco.
Y sobre todo, cuántas veces me he preguntado si él se pregunta lo mismo que yo.
tell me when it is going to finish...
28/7/11
23/7/11
.
El ser humano es el único que tropieza dos veces con la misma piedra. Y es ahí, cuando después de haber sentido que de consumías más de dos veces. Cuando todavía después de tanto tiempo le volverías a dar oportunidades, cuando aún después de tanto tiempo notas como se te hace un nudo en la garganta y que te duele hablar cuando lo ves acercarse, cuando aún después de tanto tiempo te tiembla hasta el último rincón de tu cuerpo al verlo, cuando todavía después de tanto tiempo tus ojos comienzan a brillar y el corazón te da un vuelco y lo notas latir como nunca cuando te saluda dándote dos besos. Cuando sigues acostándote pensando en él y con la almohada húmeda. Cuando sigues todavía notando en tu pecho exactamente lo mismo que el primer día. Cuando cualquier cosa, cualquier frase de cualquier canción te recuerda a cualquier momento cualquier día vivido con él. Cuando al acostarte en tu cama recuerdas cuando estabas en ese mismo lugar con él, con su brazo bajo tu cabeza y la otra mano acariciandote la cara o la barriga. Cuando pasas por ese banco en el que ese día estuvisteis los dos solos. Es entonces cuando te das cuenta de que estás enamorada, completamente.
is he, is he, is he in me
Sí, es él. Es todo lo que siempre pedí. Es exactamente lo que buscaba. Es lo que quería para mí. Es alguien al que pedirle cualquier cosa, es alguien en el que confiar plenamente, es alguien con el que no debe darme verguenza, alguien con el que ser yo misma.
17/7/11
·9 va tarde
Abel era feliz. Volaba a su lado, agarrándola de la mano. Ahora podía entender qué era la confianza, podía confiar en ella. Cyrene se había convertido en su vida en poco tiempo. Cyrene era todo lo que tenía. Lo que verdaderamente le importaba, y ahora volaba a su lado. Podía ver como sonreía. De vez en cuando, ella se sentaba encima suya mientras él volaba. Llegaron a un árbol, y se sentaron en una de las ramas más altas. Podían asomar la cabeza por la copa del árbol. Las mariposas se posaban sobre ellos, despreocupadas. Para él todo aquello era nuevo, pero Cyrene era experta y hasta jugaba con ellas. Se las cambiaba de mano, las hacia deslizarse por los dedos, se las ponía en el pelo...
-Eres tan...- suspiró Abel.
-Tan...
-¿Diferente?
-No lo sé. Tu sabrás.
-Tampoco yo lo sé. Sólo sé que jamás estuve así con nadie. Nadie me dio tanta confianza. Creo que nadie me bridó la oportunidad de conocerle, aunque... yo tampoco dí muchos motivos para que lo hubieran hecho. Sólo sé que en demasiado poco tiempo te has vuelto una parte esencial. Eres necesaria para mí Cyrene. Sólo sé que...- Abel estaba embobado, parecía distraído. Parecía que dijese lo que pensaba sin pensar en ello. Era extraña la sensación que daba en aquel momento.
-Sólo sabes que...
-Sólo sé que te quiero Cyrene.
Se quedó muda. Por su cabeza pasaron muchos momentos, se acordó de lo que le dijo Aileen en su día. Se acordó de su vida humana, por decirlo así, y se acordó de todos los chicos que alguna vez le dijeron algo parecido. Se dio cuenta de que con ninguno sintió aquella sensación tras escucharlos.
Abel se acercó a ella y viceversa. Abel sintió que Cyrene lo acariciaba con los labios. Y entonces los colores se fueron poco a poco, ya no había tanta luz. Abel se despertó sobresaltado por un ruido sordo. Miró hacia la ventana y pudo ver la sombra de una silueta marchándose. Instintivamente sus alas se desplegaron y se comenzaron a batir. Se asomó a la ventana y pudo ver como aquella persona se iba volando. Abel cogió impulso y saltó por la ventana. Empezó a agitar las alas fuertemente y pronto estaba volando. La siguió durante una media hora, pero como llevaba poco tiempo volando no tardó en cansarse. Se posó en el suelo y comenzó a correr hasta el prado. Allí lo esperaba Cyrene, que se sorprendió al verlo aparecer tan alterado.
-¡Hola!
-¿Has estado hoy por mi casa?
-No, ¿qué pasa?
-Alguien me estaba mirando por la ventana, y no era humano.
...
-¿Lo has encontrado?
-Sí. E incluso lo he visto.
-Bien...
-Señor, está bastante formado ya...
-Me da igual. Es tan ángel como tan demonio- dijo empezando a alzar la voz.
-Está bien...
...
Aileen se reunió pronto con ellos. No parecía asustada, más bien alterada. En aquella habitación se podía masticar nervio. Abel notaba el corazón latiendo muy fuerte, casi lo sentía. Cyrene no parecía tan nerviosa, pero eso era porque no quería que Abel se asustara. Lo último que deseaba en aquel momento era que Abel cambiara de opinión. No quería que dejara de ser ángel.
-¿Pudiste verlo bien?
-No, sólo pude ver la silueta. Después intenté ir tras ella y...
-¡Jamás vuelvas a hacer eso! ¡Jamás sigas a nadie! ¿Imaginas que hubiera sido una encerrona? Si ese fuera el caso ahora mismo podrían estar chantajeándote... o quizá torturándote...
-Lo siento...
-No pasa nada, te comprendo. No llevas mucho en esto y... Bueno, da igual. Volvamos al tema. Cyrene creo que lo mejor sería que...
-Está bien. Esta misma noche.
Las dos se despidieron asintiendo. Cyrene mantuvo la cabeza baja mientras Aileen la levantaba y se marchaba.
-¿Qué pasa?
-Vamos a tu casa, vas a hacer las maletas.
-Eres tan...- suspiró Abel.
-Tan...
-¿Diferente?
-No lo sé. Tu sabrás.
-Tampoco yo lo sé. Sólo sé que jamás estuve así con nadie. Nadie me dio tanta confianza. Creo que nadie me bridó la oportunidad de conocerle, aunque... yo tampoco dí muchos motivos para que lo hubieran hecho. Sólo sé que en demasiado poco tiempo te has vuelto una parte esencial. Eres necesaria para mí Cyrene. Sólo sé que...- Abel estaba embobado, parecía distraído. Parecía que dijese lo que pensaba sin pensar en ello. Era extraña la sensación que daba en aquel momento.
-Sólo sabes que...
-Sólo sé que te quiero Cyrene.
Se quedó muda. Por su cabeza pasaron muchos momentos, se acordó de lo que le dijo Aileen en su día. Se acordó de su vida humana, por decirlo así, y se acordó de todos los chicos que alguna vez le dijeron algo parecido. Se dio cuenta de que con ninguno sintió aquella sensación tras escucharlos.
Abel se acercó a ella y viceversa. Abel sintió que Cyrene lo acariciaba con los labios. Y entonces los colores se fueron poco a poco, ya no había tanta luz. Abel se despertó sobresaltado por un ruido sordo. Miró hacia la ventana y pudo ver la sombra de una silueta marchándose. Instintivamente sus alas se desplegaron y se comenzaron a batir. Se asomó a la ventana y pudo ver como aquella persona se iba volando. Abel cogió impulso y saltó por la ventana. Empezó a agitar las alas fuertemente y pronto estaba volando. La siguió durante una media hora, pero como llevaba poco tiempo volando no tardó en cansarse. Se posó en el suelo y comenzó a correr hasta el prado. Allí lo esperaba Cyrene, que se sorprendió al verlo aparecer tan alterado.
-¡Hola!
-¿Has estado hoy por mi casa?
-No, ¿qué pasa?
-Alguien me estaba mirando por la ventana, y no era humano.
...
-¿Lo has encontrado?
-Sí. E incluso lo he visto.
-Bien...
-Señor, está bastante formado ya...
-Me da igual. Es tan ángel como tan demonio- dijo empezando a alzar la voz.
-Está bien...
...
Aileen se reunió pronto con ellos. No parecía asustada, más bien alterada. En aquella habitación se podía masticar nervio. Abel notaba el corazón latiendo muy fuerte, casi lo sentía. Cyrene no parecía tan nerviosa, pero eso era porque no quería que Abel se asustara. Lo último que deseaba en aquel momento era que Abel cambiara de opinión. No quería que dejara de ser ángel.
-¿Pudiste verlo bien?
-No, sólo pude ver la silueta. Después intenté ir tras ella y...
-¡Jamás vuelvas a hacer eso! ¡Jamás sigas a nadie! ¿Imaginas que hubiera sido una encerrona? Si ese fuera el caso ahora mismo podrían estar chantajeándote... o quizá torturándote...
-Lo siento...
-No pasa nada, te comprendo. No llevas mucho en esto y... Bueno, da igual. Volvamos al tema. Cyrene creo que lo mejor sería que...
-Está bien. Esta misma noche.
Las dos se despidieron asintiendo. Cyrene mantuvo la cabeza baja mientras Aileen la levantaba y se marchaba.
-¿Qué pasa?
-Vamos a tu casa, vas a hacer las maletas.
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