3/6/11
Qué bonito lo pintaban todo cuando eramos pequeños, ¿no? Un día una pelea y al día siguiente todo estaba arreglado. Recuerdo que no existían los problemas. Y de un día a otro me arrebatan algo que para mí era y es muy importante. Dos meses no, dos días sí, dos meses no, dos días así. De esta manera transcurrieron los años que más me hubiera gustado disfrutar. Una noche entera llorando, y a los dos meses otra vez igual. Así como ocurrió esto, también cambié mi hogar, mi colegio y mis amigos. Entonces sólo tenía a una persona en la que pude apoyarme sin tener miedo a caer. Los años continuaban con su rutina y su ritmo, en ese momento fueron dos, y poco más tarde, tres. Durante mucho tiempo me forjé, y nada me hizo cambiar, aunque hubiera muchos intentos en los cuales pude dejarme llevar. Y ahora, son pilares los que me mantienen. Diferentes, eso sí, pero sin los cuales caería y no me levantaría.
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