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24/4/11

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Llegar a a playa. Atravesar el pinar que está antes de llegar a la calita, a nuestra calita. Y, tras media hora de camino, verla. Ver la escalera que baja a la playa más hermosa de todas. La que baja a la playa en la que, según cuenta la leyenda, Hércules dijo que se veía la puesta de sol más hermosa.
No lo dudo. Es de noche. Pero puedo imaginar como debe ser la puesta de sol desde ahí. Tiene que ser precioso.
Comprobar que estamos todos y entonces tumbar la toalla en la arena, sentarte en ella y recostarte sobre una roca, mirar hacia arriba y ver todas, absolutamente todas las estrellas del cielo. Recordar lo que te decía tu padre, que el cielo más bonito está en el medio del mar. Donde no hay luces, ni ruidos, tan sólo el balanceo de las olas y quizá algún pececillo saltando.
Y tras un rato sentados, escuchando música, empezar a tener frío, y acabar siempre sentados directamente en la arena, con la toalla por encima, y los pies y las manos enterrados intentando aprovechar el calor del día, que por la noche se esconde debajo de la arena. Y entonces verla. La primera de todas. AHÍ ESTÁ. Un año esperando para verla, y es preciosa.
Acaba de pasar la primera de las ciento de perseidas que sobrevolarán nuestras cabezas esta noche. La primera de todas las estrellas fugaces que verás.
No pedir deseo, de la emoción, y esperar y esperar con ansia la siguiente para hacerlo.
Ahí viene, la ves. Y piensas y deseas ''quiero estar aquí el año que viene''. La siguiente, ''quiero estar siempre con mis amigos'', y los miras. Miras a los que te han acompañado, pero piensas en los que no han venido y en los que están a miles de kilómetros de tí. Otra más, no quiero más broncas, ni riñas''. Y una más, ''quiero que él esté conmigo''.

Casi un año después piensas. Y quizá no se han cumplido ninguno.
Él no está contigo, para nada. Lo estuvo. Pero ya no.
Broncas y riñas, has tenido montones y montones.
Por esas peleas, unos cuantos de tus amigos ya no lo son.
Pero estoy segura, que la que sí se cumplirá será esa de que volveré este año.

y de nuevo pediré lo del año anterior, porque es lo que más añoro..

21/4/11

Cansada, fatigada, exhausta...Estoy absolutamente harta de todo esto. De pasar de la felicidad extrema, de estar por encima de todo; a esto. ¿Qué es esto?
Tristeza, se podría decir, pero no es la palabra que busco.
Te echo de menos, pero tampoco es lo que predomina, te echo de menos, y mucho, muchísimo, más que a nada. Mentira, no te echo de menos. Echo de menos aquellos días en los que me podría recoger entre tus brazos, echo de menos que me des besos en el pelo, que me acaricies
Impotencia. Sí, es eso. Es querer y no poder. Y no querer de cualquier manera. Desear, ansiar, necesitar, y no poder.
''No presumo de haber amado. He sentido demasiado lo poco durables que son las emociones más vivas para querer, al acercarme a seres perecederos, encaminados hacia la muerte, extraer un sentimiento que se pretende inmortal''

Marguerite Yourcenar

10/4/11



  • -¿Confías en el amor?


  • +Sí, ¿y tú?


  • -Yo no. ¿Por qué confías en él?


  • +¿Cómo es el universo?


  • -Infinito.


  • +¿Cómo lo sabes?


  • -Está estudiado.


  • +Pero no está demostrado.


  • -Pero...


  • +Así es el amor.

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A mí también me gustaría eso de levantarme un día y pensar que no tengo ningún problema. A mí me gustaría poder decir eso. Pero, sin embargo, no puedo. Y lo peor no es eso, lo peor es que no sé por qué. Porque tengo lo que me hace falta. Aquello por lo que hace unos meses luchaba, lo tengo todo. Todo lo importante para mí está a mi lado. Tengo muchos buenos amigos, y muy buenas amigas, y sé que no me fallan, porque me lo han demostrado poco a poco. Ellos me hacen falta, porque me ayudan, y me refuerzan, y hace que no me tambalee, y mucho menos que me caiga. Y por eso me hacen tanta falta. Intento devolverles cada favor, y portarme con ellos igual que ellos se portan conmigo, pero se me hace difícil. También está él. Aunque al principio nadie lo entendiera, ni yo misma lo entendia, y aún hay muchos sin entender, lo quiero. Y aunque cuando todo empezó, de nuevo, yo tuviera miedo de cansarme, no lo hice, no me cansé. Y como si del primer día se tratase vivo. Lo quiero. Y como dijo una amiga mía: lo quiero, de una forma extraña y rara, pero lo quiero. Y yo añado, y mucho. Pues todos ellos son lo último que pienso por la noche y lo primero que pienso por la mañana. Pero, no estoy bien. Porque para tener lo que tengo ahora he perdido mucho, a mucha gente. Y sé que, quizá, no valen la pena. Pero, todo ese cariño, todo ese tiempo dedicado a ellos y únicamente a ellos; todo eso, ¿a dónde va?, ¿dónde va a parar todo lo que junto a esa persona vivimos?, ¿dónde se guarda? ¿En el fondo de la memoria?, No lo creo.